La ciudad de Sevilla ha estado siempre ligada al río Guadalquivir y a la actividad de su puerto, el único interior en España conectado con el mar por una vía navegable de importancia internacional, de 80 km de recorrido, la E60-02 que pertenece a la red europea de 27.700 km de vías de navegación y canales interiores .
El aumento progresivo del tráfico marítimo en el Puerto de Sevilla ha hecho necesario que la Autoridad Portuaria apueste por la creación de nuevas infraestructuras que permitan llevar a cabo este crecimiento. Cabe destacar, por su magnitud y proyección de futuro la nueva esclusa que es la pieza fundamental para dotar a la ciudad de un gran potencial de movimiento de transporte desde Sevilla a otros mercados exteriores. El proyecto está cofinanciado por la Unión Europea en un 44% mediante el Fondo de Cohesión.
La nueva esclusa sustituye a la anterior, con más de 60 años de antigüedad, y permite ampliar y mejorar el canal de navegación. Prevista en el plan de desarrollo, abre las puertas a un aumento considerable del transporte marítimo a corta distancia, que podría alcanzar en los próximos años 12 millones de toneladas frente a las 5 millones de toneladas de la actualidad. Esto supondría: suprimir 15.000 trasiegos de carreteras, ahorrar 14 millones de € de combustible al año, reducir las emisiones de NOX y CO2 en 350 y 250 toneladas; crear 15.000 nuevos empleos en la próxima década y garantizar la protección de Sevilla.
El proyecto
La esclusa es un recinto delimitado por puertas, que permite a los barcos salvar los diferentes niveles entre el río y el puerto. El funcionamiento es sencillo y análogo al de un ascensor. El barco se sitúa entre las puertas, se modifica el nivel del agua, el barco sube o baja, y finalmente, con la apertura de la puerta, el barco sale con el nuevo nivel. La esclusa también tiene otra función, dotar a la ciudad de Sevilla de un muro de defensa para prevenir las inundaciones. Cuando se producen avenidas la esclusa se cierra para evitar las riadas.
El proyecto ha contado con los proyectistas que redactaron el acceso de la vertiente Pacífica al Canal de Panamá. Ha necesitado más de 16.000 horas de ingeniería, está ocupando una media de 260 trabajadores durante los 3 años de realización, incorpora tecnología europea en la valvulería, en los sistemas hidráulicos y en el diseño de puertas y puentes.
La nueva esclusa tiene 434 m de longitud y una manga útil de 35 m., que permitirá la entrada de barcos de hasta 20.000 TPM y 290 m. de eslora. La solera de la nueva esclusa se situará en la cota -11, ampliándose el calado en el canal de navegación hasta la cota -9 aguas abajo y -7,70 aguas arriba. Las puertas del lado del río son de 42 m. de ancho, 23,3 m. de altura y 6 m. de espesor; mientras que las puertas del lado del puerto son 42 m. de ancho, 17,50 m. de altura y 5 m. de espesor.
Las puertas se deslizan mediante dos carretones, uno superior y otro inferior. La distancia entre los paramentos interiores de las puertas son de 293,65 m. También se incluyen tres puentes móviles, dos para carretera de 44 m. por 12 m. de ancho y otro para ferrocarril de la misma longitud y de 6,10 m de ancho. Se levantan mediante el dispositivo de un paralelogramo articulado, evitando la necesidad de cámaras estancas al situar los contrapesos en una situación superior. Se completa la obra con dos muelles de apoyo formados por tablestacas de 173 m. de longitud y dos duques de alba, así como con los edificios de control: oficinas, maquinaria y servicios generales, ocupando una superficie de 282 m2 sobre un total urbanizado de 69.000 m2.
Los accesos a la esclusa incluyen viales formados por 110.000 m2 de pavimentos bituminosos y 3.350 m. de vía férrea.
Para la construcción de la esclusa ha sido necesario crear un recinto impermeable y realizar una excavación de 23,5 m de profundidad. El recinto se ha dotado de diversas rampas de acceso para la introducción de maquinaria y materiales. La ejecución comenzó con una excavación inicial y la construcción de una pantalla de cierre que se empotró en los estratos impermeables. Una vez eliminada el agua del interior del recinto se realizó la excavación hasta alcanzar la cota final. Para la construcción de la esclusa se han instalado dos plantas de hormigón con amasadora junto al recinto, grúas torre y se han utilizado encofrados trepantes. Los puentes se montarán simultáneamente a dicha construcción de tal manera que estén operativos al finalizar la estructura de la esclusa. Entretanto, en los astilleros de Sevilla han acometido la construcción de las puertas. Además, se ha construido el complejo de edificios en la zona urbanizada con objeto de que estuvieran finalizados para la puesta en funcionamiento de los puentes y las puertas.
Mientras se llevan a cabo estas actividades y otras como el trazado de viales de carretera y de ferrocarril, el tráfico fluvial se mantendrá por el cauce actual.
Posteriormente se inundará el recinto y se dragarán los accesos a la nueva esclusa, trasladando el tráfico marítimo pero manteniendo aún por algún tiempo la actual esclusa hasta que hayan sido rellenados y dragados los lados del río y puerto y hayan sido reestablecidas las nuevas defensas contra las inundaciones.
El proyecto, además de mejorar el transporte y facilitar el desarrollo de la ciudad, tiene una vertiente ambiental muy importante, ha sido concebido dentro de un esquema de nuevos planteamientos integrados en la sostenibilidad ambiental y refrendado por las diferentes instituciones ambientales. Las actuaciones previas contemplaron una prospección geotécnica, la elaboración de un proyecto de intervención arqueológico, así como un informe de la fauna y de la flora protegida y el estricto cumplimiento del programa de vigilancia medioambiental.
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