El puente atirantado del Alamillo en Sevilla es una obra singular en su concepción. El principio de funcionamiento es el de una balanza en el que el equilibrio se obtiene mediante el desplome del pilono de 132 m de altura en un ángulo de 58º sobre la horizontal. Con la ejecución de este proyecto de Santiago Calatrava, se consiguieron los siguientes objetivos:
El mástil en el que se anclan los tirantes es una estructura compuesta de hormigón y acero. Su sección transversal es variable con un aligeramiento circular de 4m de diámetro hasta la cota 76. La inclinación del mástil permite equilibrar el tiro de los tirantes sin utilizar cables de retenida.
El tablero está formado por un cajón metálico de ancho variable y sendos voladizos laterales de 13,20 m de anchura. El cajón metálico tiene 4,40 m de canto y su sección transversal forma un hexágono cuyas alas superior e inferior van variando de anchura, desde 3,75 m a 6,394 m en el forjado superior, y de 3,246 m a 5,89 m en el forjado inferior. Los voladizos están compuestos por costillas metálicas separadas 4 m y por una losa superior de hormigón armado constituida a base de placas prefabricadas de 10 cm de espesor y de 13 cm de hormigón colocado "in situ" encima de dichas placas. El tablero se ancla al mástil mediante 13 parejas de tirantes paralelos, que nacen de los bordes del cajón metálico central.
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