Profesionales de FCC Construcción en el exterior: Expatriados

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Julio García de Durango, expatriado en Austria.

La globalización de la economía hace que las empresas tengan una dimensión más internacional. Durante el pasado ejercicio, la cifra de negocios de FCC Construcción ha superado los 7.700 millones de euros, aproximadamente la mitad de cuales se han conseguido en el exterior.

La toma de control de la empresa austriaca ALPINE por parte de FCC Construcción, así como el incremento de la cartera en Europa del Este, de América Central y de Asia, han acrecentado la necesidad de la empresa de desplazar temporalmente, a otros países, a algunos profesionales para exportar el saber-hacer de la compañía allí donde está presente, con el objetivo de implantar una cultura común. Estos profesionales desplazados se conocen con el nombre de expatriados.

En nuestra compañía, el Área de Recursos Humanos establece políticas e impulsa proyectos específicos para promover la movilidad internacional, con el doble objetivo de dotar a la empresa de profesionales con las competencias adecuadas para operar en un mercado global y de facilitar el desarrollo de los empleados con alto potencial.

Además, dentro del Sistema de Gestión de la empresa existe un procedimiento específico que regula el desplazamiento temporal de personal al extranjero. En FCC Construcción son muchos los empleados que han optado por vivir esta experiencia.

En este artículo contamos con las opiniones de dos profesionales que, tras una amplia trayectoria en la empresa, decidieron incorporarse a Internacional.

  • Julio García-Durango, ingeniero de caminos, tras 19 años en la empresa dedicado a la planificación de obras, en el año 2007 pasó a trabajar en el extranjero, primero en Rumania y desde hace pocos meses en Austria, donde colabora con Alpine en materia de controlling (producción, costes y planificación económica) y en la implantación del Proyecto Integra.
  • Carlos Puertas, economista, con 12 años en la empresa, los nueve primeros en diversos puestos, siempre en el campo de la administración, dentro de la Zona IX, Transportes, y que desde hace tres años presta sus servicios en Rumania.

Ambos coinciden en resaltar la importancia de los expatriados, ya que aportan su trabajo y su experiencia profesional para dar a conocer la cultura de empresa fuera de nuestras fronteras.

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Carlos Puertas, expatriado en Rumanía.

 

Julio García-Durango nos indica las características que, en su opinión, resultan necesarias para trabajar en otros países: en primer lugar, la motivación, que ayuda tanto en el proceso de adaptación a un país diferente, como a resolver las dificultades cotidianas; también el trabajo en equipo, puesto que en entornos diferentes, desde el punto de vista cultural y profesional, la actitud ha de ser aún más cooperativa.

El dominio de idiomas es un aspecto significativo pero no excluyente, puesto que los idiomas se aprenden cuando se necesitan; según su criterio, nadie con un cierto conocimiento de inglés debería descartar la posibilidad de trabajar en el exterior. Por último, es importante contar con el apoyo familiar, ya que el traslado a otro país representa un notable cambio para toda la familia.

Carlos Puertas nos plantea el esquema para la toma de la decisión de trabajar en el extranjero. El primer paso sería un análisis de las ventajas e inconvenientes que supone, en el que la opinión de la familia será relevante y para el que puede ser conveniente contar con el asesoramiento del entorno profesional. A continuación es preciso realizar una comparación objetiva de nuestras competencias con las requeridas para trabajar en el exterior. Éstas, a juicio de Carlos, son: la experiencia, el conocimiento de la empresa y el manejo de otro idioma.

Una vez superadas las etapas anteriores, se está en condiciones de solicitar el traslado temporal a otro país, con lo que el profesional se convertirá en un expatriado con un marco de actuación nuevo.

La experiencia de Carlos en el extranjero está resultando altamente gratificante ya que, en el plano profesional, le permite aprender a desenvolverse en cualquier escenario; además en el plano personal, está viviendo multitud de situaciones distintas de las cotidianas en España que le ayudan a formar una personalidad más crítica, reflexiva y abierta. “Uno se convierte en ciudadano del mundo”, nos dice.

La vivencia profesional y personal está siendo extraordinariamente interesante para Julio. “Tanto en el trabajo como en la vida diaria, nunca me he sentido solo” afirma, “además trabajar con ALPINE supone la oportunidad de conocer a un importante colectivo de profesionales de una cultura diferente a la nuestra”.

Una vez finalizado el plazo del traslado temporal a otro país se producirá el retorno a España, que está regulado en la normativa interna de la empresa. Según establece el procedimiento, el personal que ha trabajado en el exterior tendrá prioridad en posibles promociones internas.

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