FCC ha ejecutado en Guadalajara un edificio, vivero de empresas, en un sector de la ciudad de reciente desarrollo, con una trama urbana consolidada por la reciente construcción de viales e infraestructuras pero con pocos edificios.
El edificio, se erige como un elemento de referencia, remate visual a la glorieta resultante de dos viales importantes, el bulevar de Entrepeñas en su encuentro con la avenida Buendía, en un enclave prominente, aportando orden y calidad al entorno.
Se trata de un edificio de sencillez minimalista, con un área empresarial útil disponible de 5.647m2 compuesto por ochenta y cuatro módulos de 48m2 y cuatro de 52m2, además de las zonas de servicios y circulaciones, y un área de servicios comunes en planta sótano de 411m2 útiles.
Formalmente se utiliza un lenguaje basado en la utilización concisa y sobria de los materiales, destaca la presencia de un elemento unificador, un basamento de piedra sobre el que se apoyan dos elegante cajas de acero y vidrio separadas por la pastilla de madera que alberga las comunicaciones verticales, todo ello envuelto por dos láminas de agua, que dotan al edificio de un conjunto de reflejos y características bioclimáticas dignas de destacar.
La capacidad tectónica de la piedra como elemento natural que surge del terreno y lo contiene se contrapone dialécticamente con la liviandad de las cajas de madera y de acero oxidado y vidrio con el
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lamas que texturizan la fachada a la vez que protegen del excesivo soleamiento al interior.
El acceso principal al edificio se realiza por la esquina del solar junto a la glorieta, por una rampa dentro del recinto hasta alcanzar la cota de la planta baja, desde donde se accede mediante una pasarela suspendida de madera, sobre la lámina de agua principal.

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